domingo, 1 de septiembre de 2013

Decálogo del buen discurso

A muchos les aterra enfrentarse a un discurso delante de un público por muchas razones: por nervios, por pánico escénico o por miedo a no trasladar correctamente o de manera errónea un determinado mensaje a los receptores del mismo.

La Fábrica de Discursos es una firma que trabaja para diferentes partidos políticos, así como para diversas organizaciones y colectivos profesionales, que confían su éxito comunicativo y su talento persuasivo en dicha plataforma.

Esta fábrica, ha publicado en su web el decálogo del buen discurso y enumera de la siguiente manera los requisitos para "triunfar" con un discurso.

1.-Identifica al actor principal, EL PÚBLICO, y escribe en función de sus intereses, necesidades y/o motivaciones.
2.- Usa un lenguaje adecuado al orador (seas tú u otro) que declamará el discurso. Busca la naturalidad en los gestos y en las expresiones.
3.- Trabaja, sobre todo, el inicio y el final del discurso. Con el primero se gana credibilidad, con el segundo, respeto.
4.- Cuenta historias (personales, verosímiles, anécdotas). A ser posible que el público se sienta identificado con ellas, bien porque suenen cercanas, bien porque suenen creíbles, ya que escuchará más y estará más de acuerdo con tus ideas. Hoy triunfan los buenos contadores de historias (storytelling). Y acompáñalo de sinceridad. Nos votan, aplauden o se identifican si exportamos sinceridad con nuestras palabras. No falseemos ni la persona ni el mensaje.
5.- Un buen discurso debe partir de la pasión que el orador ponga en lo que dice. A más pasión, más corazón y más entusiasmo en la declamación, más éxito. Y las dosis de pasión aumentan a medida que el discurso es cada vez más personal, pues se asume e interioriza mejor.
6.- Un buen discurso necesita del tiempo y el reposo para crearlo, madurarlo y escribirlo. Sólo la experiencia comunicativa y la pericia retórica te permitirá crear discursos exprés y en situaciones críticas. 
7.- Usemos tantas formas estilísticas y retóricas como podamos (metáforas, símiles, antítesis, etc.). Darán más belleza al mensaje y el oyente lo entenderá mejor.
8.- Busquemos el  del auditorio. Para ello informémonos del perfil de la gente que nos va a escuchar y conozcamos que nexo de unión podremos tener con ellos (proximidad). Así sabremos cómo empezar a hablar y de qué manera. Hay que buscar amigos entre quienes nos escuchan. Nos dará tranquilidad y seguridad. 
9.- Repetición, repetición y repetición. La idea clave, el concepto-fuerza, repitámoslo hasta la saciedad, al principio de cada frase o al final de la misma. Acompañémoslo de pausa y silencio. 
10.- Emoción. Gestionemos nuestras emociones y compartámoslas con nuestro público. Potenciemos nuestro estilo a partir de una comunicación positiva y feliz. Sonrisa y transmisión de energía consciente. Se logrará mayor empatía con el auditorio.